Mantener el orden en el salón cuando hay poco espacio puede parecer misión imposible, pero con unas cuantas estrategias bien pensadas se puede lograr un ambiente cómodo y despejado. La clave está en aprovechar cada rincón, elegir los muebles adecuados y crear rutinas de organización que sean sostenibles en el día a día.

En muchos hogares, el salón es el corazón de la casa: se come, se ve la tele, se trabaja y se reciben visitas. Por eso es también el lugar donde más fácil se acumula el desorden. No se trata de tenerlo perfecto, sino de encontrar un equilibrio entre funcionalidad y estética. A continuación verás cómo conseguirlo sin renunciar a la comodidad.
Analiza el espacio y define zonas de uso
Antes de reorganizar, observa tu salón y determina qué actividades realizas allí: descansar, comer, ver películas, teletrabajar… Tener claras las funciones te ayudará a distribuir mejor el espacio.
- Si trabajas desde el sofá, busca una bandeja o mesa auxiliar plegable.
- Si el salón también hace de comedor, opta por una mesa extensible o abatible.
- Si tienes niños, delimita una zona para sus juguetes con una alfombra o una caja decorativa.
Definir zonas ayuda a reducir el caos visual y facilita que cada cosa vuelva a su sitio después de usarse.
Aprovecha el mobiliario multifuncional
En un salón pequeño, los muebles deben cumplir más de una función. Los pufs con almacenaje, los sofás con arcón o las mesas elevables son aliados perfectos.
Algunas ideas útiles:
- Una mesa de centro con compartimentos interiores.
- Bancos o asientos con espacio debajo.
- Muebles modulares que se adaptan al tamaño del salón.
Piensa siempre en piezas que te permitan guardar objetos sin ocupar espacio visual. Los muebles ligeros, con patas altas o colores neutros, aportan sensación de amplitud.
Ordena por categorías y revisa con frecuencia
El salón tiende a acumular objetos de todo tipo: mandos, cargadores, revistas, mantas… La mejor forma de mantenerlo ordenado es clasificar por categorías y usar contenedores decorativos.
Por ejemplo:
- Cesta para mantas.
- Caja o cajón para mandos y cargadores.
- Revistero o bandeja para papeles.
Haz una revisión cada semana para retirar lo que no pertenece al salón. Un espacio pequeño se desordena rápido, pero también se recoge enseguida si todo tiene su lugar.

Usa soluciones verticales y visualmente ligeras
Cuando no hay superficie disponible, las paredes son tus mejores aliadas.
Coloca estantes abiertos, baldas flotantes o paneles de almacenaje para aprovechar la altura sin recargar.
También puedes:
- Colgar la televisión en la pared para liberar el mueble bajo.
- Instalar una balda sobre el sofá para libros o decoración ligera.
- Usar espejos grandes para ampliar visualmente el espacio.
Cuanto más despejado esté el suelo, más sensación de orden y amplitud tendrás.
Simplifica la decoración
Un salón pequeño con muchos adornos puede parecer más desordenado de lo que realmente está. El minimalismo es un gran aliado en este tipo de espacios.
Elige pocos elementos, pero bien escogidos:
- Un cuadro grande en lugar de muchos pequeños.
- Cojines de la misma gama de colores.
- Plantas o velas que aporten calma visual.
Menos es más. Cada objeto visible debe tener una función o aportar algo estético al conjunto.
Mantén rutinas de orden diarias
El orden no se consigue una vez, se mantiene con hábitos. Dedica cinco minutos al día a recoger el salón: doblar mantas, colocar cojines, guardar cables o tazas.
Un pequeño gesto constante evita que el desorden se acumule y te sobrepase. Si vives con más personas, reparte tareas sencillas: cada uno se encarga de su zona o de recoger antes de irse a dormir.
Conclusión
Saber cómo mantener el orden en el salón cuando hay poco espacio pasa por combinar organización práctica, muebles funcionales y hábitos sencillos. No se trata de tener un salón de revista, sino de disfrutar de un entorno cómodo y sin estrés. Con pequeñas decisiones conscientes, tu espacio reducirá el desorden y se volverá mucho más acogedor.